domingo, septiembre 25, 2005

Una Chica

Música: Las olas del Mar Cantábrico rompiendo en la playa "La Salvé" de Laredo (Cantabria).
Una chica camina. Es rubia con el pelo larguísimo alisado a conciencia en la peluquería, lugar que pisa haciendo un exceso y básicamente por obligación una vez al año. Por eso, cuando va le gusta ver el pelo alisado como una tabla cosa que ella no tiene paciencia para hacer cada día. Agua, espuma, ondas rizadas, no-secador. Su pelo se mueve mientras camina, sigue su ritmo. Tiene la piel muy blanca. Un pantalón negro ancho con cuerdas técnicamente inútiles que cuelgan a los lados, bolsillos con botones plateados. Una camiseta negra sin mangas con una especie de tribal blanco, un cinturón de dados negros en el que los 6 están marcados en rojo y el resto de los números en blanco uniendo los dados con una cadena de plata. Unas botas negras con plataforma del aspecto más alejado imaginable a unos zapatos de tacón "de punta". Las uñas pintadas de negro. Un bolso negro. Unas pulseras de colores y otra de plata en la mano izquierda. Una pulsera de pinchos en la mano derecha, nueva, comprada hoy porque hoy es y ha sido un día de suerte. Porque este fin de semana ha supuesto infinitamente más de lo que esperaba. Y lo sabe, y sabe que lo recordará siempre, como algunos otros días afortunados, y que esos pinchos guardaran la suerte. Anda tranquila, observa, intentándolo captar todo, se queda con miradas, busca entre la gente sin querer encontrar nada, solo miradas. Coleccionista de miradas, de recuerdos, de retales, de todo ese tipo de cosas que son tan terriblemente valiosas que no cuestan ningún dinero aunque poca gente es capaz de regalar.

La han llamado "La Gótica", "La Siniestra"... pero ni es gótica, ni es siniestra ni le gustan esas etiquetas ni ninguna otra. La miran con miedo, como si fuera de hielo, con desprecio, con asco. Los niños la estudian, sin embargo, atentamente, con interés incluso, pero sus padres se giran la recorren con mirada despectiva de arriba abajo y los hacen mirar a otro lugar. Sin embargo esa estética causante de las etiquetas crea una terrible conexión con gente con la misma mirada observadora que ella y receptores de las miradas escrutadoras del resto... comparten sonrisas, hermosas sonrisas, y palabras. No se volverán a ver pero ese será un segundo valioso y eso es lo que importa. Y sólo y únicamente esa gente es la que siente, la que necesita y la que quiere. Se alegra de saber encontrarla y por eso sonríe. Sonríe a la nada, al cielo, a los barcos. Camina por la playa de Laredo, el único sonido las olas del Cantábrico rompiendo. Es incapaz de encender su inseparable discman. Y no lo encenderá.

Camina despacio, se para, mira las gaviotas, la gente, las olas, los barcos, recoge conchas de colores que le gustan, las limpia cuidadosamente con el agua salada y las guarda en la mano, apretándolas fuerte pensando en un collage de recuerdos y momentos recientes y lejanos, todo se entremezclan en una sucesión de fotogramas y la banda sonora es el mar, las aprieta fuerte para guardar en ellas esa sensación. El sol se vuelve rojo mientras sigue caminando. La gente camina al mismo ritmo que las olas.
Tranquilidad. Se para, mira de frente al horizonte a las olas y escucha esa melodía atentamente. Como si se tratase de su discman. Y esta chica tan siniestra, tan "gótica", tan helada, borde, fría y rara deja que de dos espejos verdes oscuro fluyan pequeños ríos de agua salada que se unen luego al mar bajo sus pies. Ríos de agua salada porque se siente feliz, porque nunca se había sentido así en su vida, porque todos los momentos que recuerda de ahora, de hace poco, de hace muchos años, pocos años... ¡es igual! porque todo lo que recuerda es bueno, es valioso, todo son cosas que han construido ese momento que esta viviendo.

Las olas rompen, la melodía sigue sonando. Y solo una canción en el mundo había conseguido tal efecto (o tal vez dos). Pero la canción del mar es infinita, es la mezcla de todas las canciones que asocia a esos recuerdos, de todas las sensaciones que esas canciones crean y han creado a lo largo de los años. Es la melodía perfecta. Pasa mas de media hora quieta mirando al mar y horizonte de frente, pensando, rememorando cosas, personas, lugares... todos TAN diferentes pero a la vez TAN iguales. Distantes unos de otros pero aportando lo mismo. Parece como si todos esos pensamientos de tantos años observando el mar, su mar, frente a su casa volvieran a ella en ese momento, como si el mar hablase. Mira al mar y siente que todo el horizonte es suyo, que tal inmensidad está ahí, frente a ella, que todos esos momentos valiosos que recuerda son solo el comienzo, que quedan millones de momentos así. El agua alcanza sus botas en un momento pero no se mueve, sigue mirando, sigue dejando fluir esa sensación porque es TAN brutal, TAN real, TAN alucinante. Cualquier atisbo de miedo que se cierne sobre la perfección del momento lo mitiga la espuma blanca rompiendo frente a ella, solo para ella. No hay voces que disturben su pensamiento, solo el mar oye su voz si habla, solo el mar la escucha pensar. Y siente tal vínculo con el mar, con el sol poniéndose, el rojo en el horizonte, la brisa... mira a su alrededor hay gente pero a los metros necesarios para que solo el mar la escuche gritar GRACIAS con los ojos brillando y una sonrisa triunfante y pletórica.

Sigue caminando lo vuelve a escribir en la arena, con su bota, lo mira, sonríe y sigue caminando hacia su casa. Escribe más cosas que el mar guardará siempre. Con las manos en los bolsillos. Escuchando el mar. Sonriendo. El sol se ha puesto del todo, pescan en la orilla, el mar hipnotiza. La emoción y valor de algo que nunca se ha sentido antes, la sensación de que es el principio de algo, de que esto es ese ALGO. Encuentra una concha grande, la guarda con las demás. Pasa de la arena mojada a la seca, andando hacia atrás por no dejar de mirar al mar a los ojos. Antes de salir de la playa llena la concha de arena y vuelve a gritar GRACIAS. Y se siente feliz. Llega a su casa guarda en un bote la arena, limpia las conchas y en el bote y las conchas se guarda Parasiempre lo que siente y espera que sea el principio, esa New Generation, esa A Bell Will Ring, esa seguridad para asumir que ha abandonado La Bifurcación definitivamente para seguir caminando orgullosa, de haber tenido valor de abrir el libro y empezado a leer... y también escribe, y mientras escribe vuelve la esencia del mar a sus ojos verde oscuro haciendo el color más intenso pero es algo tan valioso y real que sería un terrible asesinato no dejarlo fluir.

"Maybe I just want to fly, want to live I don't want to die, maybe I just want to breath maybe I just don't believe, maybe you're the same as me, we see things they'll never see, you and I are gonna live forever" - "Live Forever", Oasis.

PD: Suerte Silvia. Suerte Lidia.

*Silvia es una persona que he conocido hoy en el autobús con la que he venido hablando todo el viaje Bilbao-Laredo que quiero y espero que tenga toda la suerte del mundo porque sé que pasar malas etapas, sea cual sea la circunstancia, es algo ante lo que es muchas veces difícil encontrar un motivo para no abandonar. Sé que no leerá esto, pero por momentos como ese, en el que alguien que no conoces de nada parece que te hubiera conocido de siempre, es por una de las cosas por las que merece la pena todo. Alguien como ella se lleva hoy una "simple" servilleta que tenía en el bolso con un "Eskerrik Asko", al menos sólo es eso a la vista de cualquiera, pero esa servilleta llevaba grabada en cada una de las letras la tremenda energía de aquel fin de semana de Abril de cuatro días en el que la guardé en el bolso, esa energía esta ahora con ella. Este fin de semana ha sido tan o más significativo incluso que aquel y ella también ha estado presente en él y siempre la recordaré. Dudo volverla a ver alguna vez pero espero que donde esté este bien.*

*Añado también que gracias a todos y a nadie en concreto, a los que me leéis, a los que ni siquiera sabéis que existe este lugar, a los que existís, a los que me hacéis/habéis hecho feliz leáis o no leáis esto jamás, a los que habéis hecho este fin de semana tan memorable como aquel fin de semana de Abril de cuatro días o aquel 11 de Abril, aquel 3 de Julio, aquella semana de Julio del 99... por motivos tan diferentes, a los que habéis cambiado mi vida de una u otra manera y un largo etcétera. Nunca seré capaz de agradecer lo que muchas personas que tal vez no vea nunca mas y otras que espero ver pronto han/habéis hecho por mí. Todo estáis/están ahí siempre que miro al mar, a mi mar. Todos estáis aquí, conmigo, con la estrella que llevo colgada en el cuello hace nueve años porque es un espejo que guarda todo lo vivido, con el significado de esta inicial que no es la mía, con esta pulsera, con todo. Gracias. Infinitas. Inexplicables.*

martes, septiembre 13, 2005

Pócima Efervescente

Música: "A Sequel Of Decay" - Tristania.
Aún podríamos encontarnos en una noche como esta. En el silencio. En las sombras de los callejones. En la necesidad proyectada en eclipses totales de iris. En el destello de un signo de asentimiento necesario para sobrevivir al segundo siguiente. Crear dos historias paralelas o perpendiculares y ofrecernos a llevarlas cabo por turnos, dejarnos guiar por las líneas de un texto ajeno escrito en primera persona en el que por necesidad o simplemente por la misma circunstancia, tomamos la forma del nombre de la tercera persona aunque ni siquiera nos parezcamos. Volver a ese lugar para analizarlo con detenimiento, eludir la latente frialdad que nubla el recuerdo de la última Luna llena de efectos compartidos. Que tal vez, ésta frialdad incoscientemente recíproca, fue lo que hizo no poder recordar más nuevas Lunas llenas. El bote de la genuina poción ya no hierve ni burbujea al agitarlo tan brutalmente como recuerdo en algún momento si lo hizo, aunque sigue enriqueciendo la mezcla. Puedo ser capaz de crear algo similar a esa genuina poción pero hay diversos ingredientes secretos que solo esa conexión de diez sentidos partidos entre dos puede aportar. Pero, hoy creo que la escarcha de algún extraño glaciar interno fue la que "estropeó" o distanció a aquella fuente de pócima genuina... Solo en ese calor se conserva y sobrevive. Ahora mismo hay demasiadas líneas escritas en primera persona inspiradas en la realidad que solo he conocido una vez e imaginado millones de ellas. Hojas de imaginaciones y realidades darán vida a un nuevo texto, que se va escribiendo, que se va volviendo pócima potencialmente genuina que verter en un bote ajeno de realidad (que espero que exista) cuyo contenido ya no hierve tanto como tiempo atrás y de esta manera reponer también la genuina pócima de mi bote de realidad y mezclarlo todo con el sucedáneo ajeno y propio para conseguir la perfecta efervescencia. ¿Existe esta efervescencia?.

"But I don't mind, as long as there's a bed beneath the stars that shine, I'll be fine if you give me a minute... I can't get a life if my heart's not in it" - "The Importance Of Being Idle", Oasis.

PD: Recuperación de: "Sueño". Parciales a los que te presentas: "Todos".

sábado, septiembre 10, 2005

¿Fracasos?

Música: "Riders On The Storm" - The Doors

(Esto lo escribí el Miercoles... y por los hechos que siguen aconteciendo podría seguirlo pensando... pero no merece la pena. Tampoco sigue mucho la línea del blog... es más pensamiento prosáico que post... pero creo que es aplicable a una infinidad de situaciones que nos toca vivir... esos ¿fracasos?. En fin, próximamente vuelve esto a la normalidad. Besos a todos! y gracias!)

"Into this house we're born..." Fracasos espirituales, fracasos demenciales. Demencias fracasadas hundidas y olvidadas. Oportunidades que se van, no se ven, se caen y se hunden en hoyos profundos. Ni siquiera las veo pasar. Las vértebras se clavan como cuchillos, y no son de saliva, y no nadan ningún oleaje. Tanto construir, ordenar, pensar, recapacitar, horas, hojas, bolígrafos que pintan (otros que no), cuadernos, rotuladores, subrayar, resumir, una y otra vez, problemas, resoluciones, números, fallos que se corrigen, satisfacción personal por ser responsable y constante. Pero la responsabilidad y la constancia se tornan fracaso e incapacidad ahora. La rueda puede girar infinitamente.

Construyes una casa en horas extra, dejas de ver el Sol y las nubes pasar, de perderte en un océano de caras desconocidas, de conocer lugares físicos y psicológicos, de dejar fluir tu pensamiento libre y sin horarios, pierdes la noción de la realidad, olvidas que necesitas horas de sueño, de sosiego, de pensamiento, de melodías que fluyan en tu interior... todo eso y más por esa casa, por arreglar los posibles fallos que podría tener, las grietas y demás. Intentas establecer un equilibrio entre dedicarte solo y exclusivamente a ella y compartir esa dedicación con otros asuntos porque sabes que una plena dedicación a construir esa casa lo único que hace es destruirte. Lo sabes porque lo has vivido. Te has destruido y vuelto a recomponer y no quieres volver a las cenizas. De ninguna de las maneras. A la casa que le parta un rayo, y nunca mejor dicho. Una casa durante tantos años perfecta sin grietas, sin nada, sin fallos, absoluta perfección que aún yo como única constructora y habitante de la misma era increíblemente capaz de criticar cuando las bisagras de la puerta simplemente chirriaban. Hace menos de un año aprendo un equilibrio, una capacidad de no ver catástrofes en las bisagras que chirrían o alguna eventual gotera o grieta. Aprendo, si. Aprendo el equilibrio entre la responsabilidad y la libertad.

Haces todo lo posible, arreglas muchas averías que eran realmente relevantes y ves el Sol. Por fin ves el Sol, y la gente, y la vida. Pero latente siguen ahí esas averías por reparar, que son de pequeña magnitud. De las peores arreglaste dos terceras partes y solo queda una parte por solventar. Incluso arreglaste algo imposible. Las que están estropeadas en su totalidad... siempre puedes reconsiderar llamar a algún especialista. No hay fracaso entonces, hace unos meses. Solo un miedo latente a fracasar tal día como hoy, como la semana pasada. Pero lo curas con los métodos que tienes. Haces todo lo posible por prepararte para ello con todo lo que tienes a tu alcance. Y de nuevo en tiempo totalmente robado, que debería ser ocioso (o al menos querrías que así fuese) lo dedicas a algo que sabes que puede no servir para nada... pero quieres creer que si servirá. La casa parece estar perfectamente preparada para cualquier tipo de turbulencias, maremotos, terremotos y todo tipo de fenómenos externos... pero la tormenta la tira abajo. Tira todo lo que meses atrás se recuperó. Sin remedio. Una tercera parte hundida destruyendo las otras dos terceras partes rescatadas. Tres horas y media. Parciales a los que te presentas: Todos.

¿Y para qué? ¿De qué sirve tanta casa, tanto material de calidad, tantas horas invertidas? Por no servir, ni siquiera justifican nada. Son papeles que se lleva el viento. Como la casa. Como a mi. Como la lluvia. No quiero que se hunda el barco por esto. No merece el mar el casco de mi barco por estas injustas flechas que rasgan las velas. Y aún quedan dos oleajes o tormentas por las que pasar mi barco y la casa que llevo tantos días arreglando. Tal vez sean fáciles de sortear pero la desmotivación por sortearlos es mayúscula. Tal vez ahora si es mi culpa y soy yo quien se está buscando que tiren la casa del todo después de lo perfectamente construido hace meses. Pero, ¿qué motivación como constructora de esta casa puede quedar en esta caja de plata cuando gran parte del esfuerzo puesto en ella durante infinitas horas extra está ahora extendido por el suelo? No sé si algún día habitaré esta casa porque sus contenidos me son ajenos y vacíos pero está ya medio construida y esa media casa NADA ni NADIE la puede tirar... ¿es más lógico dejar esos pilares abandonados y marcharme o intentar construir la otra mitad de nuevo?. Incertidumbres que me atormentan. Tormentas que, por algún motivo, hoy y ahora, me asustan. "Into this world we're thrown...". ¿Días De Borrasca, Víspera De Resplandores?. Espero. Quiero esperar.

"...like a dog without a bone, an actor all alone... " - "Riders On The Storm", The Doors.

"Life goes on without any breaks... dreaming on and on of better days, so many things to get done... I've gotta learn my way trhough" - "Wrap Your Troubles In Dreams", The 69 Eyes.

PD: "¿Días De Borrasca, Víspera De Resplandores?" SÍ!!!
PD3: Still 1 exam to go/fail... anyway.